No voy a aceptarlo nunca.
Quisiera borrar las marcas
que deja una quemadura de tercer grado.
No verlas nunca mas, en ninguna de las esquinas.
Pero se que no puedo, y que haga lo que haga,
estará ahí, ardiendo mas en mi mente que en la suya.
Por otro lado...
Una mancha de café.
Y ni con todos los colores, ni con todos los cambios,
ni con todo el amor que le de, se borrara.
No quiero que mi prenda favorita tenga esa horrenda
mancha de café, no me veo bien.
Aun así la uso porque no quiero regalarla.