lunes, 24 de enero de 2011

es así

Cuando compras algo, con tu vida, con el alma, esperas jamas perderlo.
Cuando lo tienes en tus manos, no quieres arruinarlo y quieres de cualquier manera protegerlo,
si te lo piden prestado, no quieres, si lo tocan, adviertes que tenga cuidado.
Lo cuidas tanto hasta que poco a poco dejas de prestarle mucha atención y ya no importa mucho
si se cae, si se raspa, si te lo piden prestado, ya no importa si te lo dan dos meses después.
Por ultimo terminas comprándote otra cosa mejor, más avanzada y algo nuevo en que pensar.
Cuando yo lo compre, la verdad no me importaba, lo prestaba a quien sea, no sentía ni el mínimo
de temor a que caiga y se rompa.
Cuando me di cuenta de que lo que tenia en mis manos no era cualquier cosa, supe lo inútil
que fui al no cuidarlo, al no prestarle atención, no apreciarlo y ahora cada día aprecio más la oportunidad
que tengo de tenerlo conmigo, jamás pensé en encariñarme de semejante manera así que aprovecho el tiempo en cuidar de que nada le pase y que dure el mayor tiempo posible, porque lo que tengo en mis manos no es cualquier cosa y mucho menos cosa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario